jueves, 11 de febrero de 2016

El oidio en el viñedo


Esta enfermedad es muy conocida por los viticultores, quienes le llaman ceniza o cenicilla, su nombre científico es Uncinula necator. Hay zonas en las que esta enfermedad es endémica, es decir, afecta todos los años al viñedo causando más o menos daños según las condiciones climáticas del año.

Las condiciones climáticas ideales  para que el oidio se desarrolle en el viñedo son temperaturas desde los 5ºC hasta los 35ºC y una humedad relativa alta. La variedad mazuelo y los viñedos muy frondosos (con exceso de vegetación) son especialmente sensibles al oidio.




Se trata de un hongo que puede infectar desde algunas zonas verdes de la vid (hojas, pámpanos, brotes jóvenes…) hasta los racimos de esta. Se aprecia en forma de polvillo grisáceo, muy similar a la ceniza, que aparece en la superficie de las zonas comentadas. A pesar de esto, la película de polvo no evita que las zonas afectadas realicen la fotosíntesis. El verdadero problema se da en las bayas de los racimos, las cuales se resquebrajan por la zona afectada durante la fase del envero, en consecuencia otras enfermedades muy problemáticas como pueden ser las podredumbres del viñedo, tienen vía libre para afectar al racimo.


Hay muchos viñedos en los que podemos ver preciosos rosales custodiando las hileras de cepas. Estos rosales además de ser estéticos prestan un servicio añadido al viñedo. Estos son muy sensibles al oidio y alertan al viticultor de que las condiciones climáticas son perfectas para que se produzcan focos de oidio en su viñedo. Esta anécdota es muy conocida por la gente vinculada a los viñedos, pero lo que mucha de esta gente desconoce es que el oidio que  afecta al rosal, es diferente al que afecta a la vid, concretamente el oidio del rosal se conoce como Sphaerotheca pannosa. De esta forma, cuando esta enfermedad afecta al rosal, el viticultor cuenta con unos días hasta que los focos de oidio aparezcan en las cepas. Durante este margen de tiempo el viticultor podrá proteger su viñedo con un tratamiento anti-oidio

Con esta pequeña explicación entenderéis por qué he elegido pintar con vino una rosa para ilustrar esta entrada. 



Isabel Hernández Saseta

3 Comentarios:

Anónimo dijo...

Esta precioso

Luciano Martinez dijo...

Muy bueno!, en conclusión, las rosas son indicadores de oidio en el viñedo? O el hongo de la vid es distinto a este?

Copa y Pincel · Arte Vino dijo...

En conclusión, los hongos son diferentes, cuando el hongo del rosal, Sphaerotheca pannosa sea capaz de desarrollarse en éste significa que en unos días el hongo de la vid, Uncinula necator se desarrollará en el viñedo.

La presencia del hongo en el rosal nos está avisando de que las condiciones climáticas son propicias para el desarrollo del oidio en el viñedo (Uncinula necator).

Saludos